Un conjunto de factores impidieron que pudiese ir al Ghersi a ver el juego de vuelta de la primera llave de la Pre-Sudamericana contra el Carabobo FC. Ya la directiva había dicho que las barras visitantes iban a asistir, y no se veía tanta previsión o cuerpos de seguridad envueltos en la logística como otras veces. Durante el día, previas horas al partido, capté varias señales que me hicieron ver que era mejor verlo desde mi casa. Después de todo, el juego saldría en vivo por la TV local y nacional. Gracias a Dios no fui.
Fue un partido tétrico desde el punto de vista futbolístico. Un Carabobo cerrado atrás, bien acomodado y hermético no permitió que los ataques aurirrojo fuese efectivo. De vez en cuando el granate atacaba, pero era el Aragua quien más tuvo el balón y quien menos supo como hacer con él. El once era el de lujo, con excepción del lateral izquierdo (ausente por "lesión" Rohel Briceño), que sin embargo tenía a un Sergio Ortiz con buenos partidos en esa posición. Igualmente, Gustavito Rojas se bajó del once inicial a última hora por presentar un cuadro gripal. Por él entró el ya experimentado mas no tan efectivo Angel Chourio. Nada pudo hacerse a pesar de este once prometedor. El Chuto, apagado. Chourio, sin poder dar el pase final ni desbordar con clase. Titán Bareiro bajando a buscar balones y dando juego, pero sin recibir o dar algún pase-gol. La única jugada real de peligro al arco carabobeño vino de parte de un cabezazo de Jarlín Quintero, en el 37' a pase de Jose Manríquez en uno de sus acostumbrados y buenos desbordes por la derecha. De resto, muchas ganas pero poco fútbol. No se pudo hacer algo para cambiar el marcador inicial del 0 - 0.
Nada mostró el equipo. Se logra una temporada histórica en cuestión de puntos alcanzados para el Club, con un excelente 4to lugar en el Apertura, pero sin ningún otro logro palpable. La temporada termina siendo un absoluto fracaso. Muy lamentable, dado los nombres y el talento con los que contó el Aragua. A esperar una próxima, con fe y creyendo en el equipo, esperando que muchas cosas cambien en lo interno para evitar errores como los que ya se han hablado y que el Club sea mucho más en todos los aspectos.
Y LO PEOR ESTARÍA POR LLEGAR...
Sin embargo, al finalizar el juego, lo peor pasó: muchos "hinchas" enardecidos saltaron al terreno de juego, y uno de ellos logró patear a placer a Aquiles Ocanto mientras concedía una entrevista en vivo en televisión nacional. Lo peor del futbol (sobre todo el venezolano) en su máxima expresión. Un pseudofanático que mostró el nivel de violencia y desquiciamiento de nuestra sociedad al resto del país y al mundo. Por demás lamentable este hecho, y desde esta tribuna seguimos lamentando los enfrentamiento de barras, y la violencia generada por la anarquía y el caos, disfrazados de pasión futbolística. Dios quiera llegue el día que las barras de dos equipos rivales puedan hinchar y alentar juntos y unidos, por amor al fútbol, sin que ninguna mal llamada pasión los lleve a enfrentarse o querer hacerse daño moral o físico. Queda el llamado a la reflexión y a la auto-evaluación, por un Fútbol venezolano sin violencia ni enfrentamientos de barras.
Fue un partido tétrico desde el punto de vista futbolístico. Un Carabobo cerrado atrás, bien acomodado y hermético no permitió que los ataques aurirrojo fuese efectivo. De vez en cuando el granate atacaba, pero era el Aragua quien más tuvo el balón y quien menos supo como hacer con él. El once era el de lujo, con excepción del lateral izquierdo (ausente por "lesión" Rohel Briceño), que sin embargo tenía a un Sergio Ortiz con buenos partidos en esa posición. Igualmente, Gustavito Rojas se bajó del once inicial a última hora por presentar un cuadro gripal. Por él entró el ya experimentado mas no tan efectivo Angel Chourio. Nada pudo hacerse a pesar de este once prometedor. El Chuto, apagado. Chourio, sin poder dar el pase final ni desbordar con clase. Titán Bareiro bajando a buscar balones y dando juego, pero sin recibir o dar algún pase-gol. La única jugada real de peligro al arco carabobeño vino de parte de un cabezazo de Jarlín Quintero, en el 37' a pase de Jose Manríquez en uno de sus acostumbrados y buenos desbordes por la derecha. De resto, muchas ganas pero poco fútbol. No se pudo hacer algo para cambiar el marcador inicial del 0 - 0.
Nada mostró el equipo. Se logra una temporada histórica en cuestión de puntos alcanzados para el Club, con un excelente 4to lugar en el Apertura, pero sin ningún otro logro palpable. La temporada termina siendo un absoluto fracaso. Muy lamentable, dado los nombres y el talento con los que contó el Aragua. A esperar una próxima, con fe y creyendo en el equipo, esperando que muchas cosas cambien en lo interno para evitar errores como los que ya se han hablado y que el Club sea mucho más en todos los aspectos.
Y LO PEOR ESTARÍA POR LLEGAR...
Sin embargo, al finalizar el juego, lo peor pasó: muchos "hinchas" enardecidos saltaron al terreno de juego, y uno de ellos logró patear a placer a Aquiles Ocanto mientras concedía una entrevista en vivo en televisión nacional. Lo peor del futbol (sobre todo el venezolano) en su máxima expresión. Un pseudofanático que mostró el nivel de violencia y desquiciamiento de nuestra sociedad al resto del país y al mundo. Por demás lamentable este hecho, y desde esta tribuna seguimos lamentando los enfrentamiento de barras, y la violencia generada por la anarquía y el caos, disfrazados de pasión futbolística. Dios quiera llegue el día que las barras de dos equipos rivales puedan hinchar y alentar juntos y unidos, por amor al fútbol, sin que ninguna mal llamada pasión los lleve a enfrentarse o querer hacerse daño moral o físico. Queda el llamado a la reflexión y a la auto-evaluación, por un Fútbol venezolano sin violencia ni enfrentamientos de barras.
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